El Alma y Voz de una Médica Tradicional Guaraní

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Los frondosos algarrobos circundaban el camino, el trino de los pajarillos parecían anunciar nuestra llegada, las candentes tierras del chaco aceleraban el peregrinaje, sedientos y agitados por el cansancio nos dispusimos a descansar, una geografía diferente posó ante nuestros ojos, un sol resplandeciente acompañó la travesía… Aventurarnos en una realidad distinta a la nuestra fue algo inolvidable, y mágica hasta cierto punto, con algunas complejidades que conlleva adentrarnos a visualizar un mundo cultural distante al que estamos acostumbrados, no por ello menos importante, con la inquietud e intrepidez de quien está deseoso por aprender lecciones de vida y nutrirse de conocimientos ancestrales.

Nuestro recorrido siguió su curso para hacer pausa en el camino y acentuar la mirada en el hogar de la médica tradicional Guaraní Antonia Velásquez Romero, quien con su sencillez y calidez que le caracteriza nos dio permiso para sumergirnos en la intimidad de su hogar, y recoger de voz propia sus anécdotas, experiencias, sentimientos y emociones que se fueron hilvanando al compás de la candidez de una plática interminable y sincera.

Antonia Velásquez Romero nacida en la comunidad guaraní de ATIRIMBIA; se nutrió de todo el cúmulo de conocimientos de su abuelo, quien antes de morir le transmitió cada uno de sus secretos, poderes, oraciones, y el misterio que encierra el arte de curar en la cultura guaraní, además de la aptitud que se requiere para emprender en una profesión que solo se retribuye de la gratitud y sanación de los enfermos a quienes se brinda cariño desmedido como expresó Doña Antonia en viva voz… Sigue

En los recuerdos de la médica tradicional solo hay espacio para las sabias palabras de su abuelo, recuerda con añoranza y dulzura… “aprende hijita, solamente pa´ que santiguej a laj wawitaj siquiera, ya algo pa´ tu gajto siquiera”…entre sollozos y conhonda melancolía doña Antonia guardó silencio por unos minutos, con un suspiro desahogó su tristeza por las remembranzas de aquellos tiempos.

Las oraciones que más utiliza en sus curaciones por los requerimientos que se presentan en el campo y la urgencia que amerita por los riesgos que conlleva, son las oraciones para la mordedura de víbora, la picadura de araña, dolor de cabeza, asustados, soplason y otros …

En su relato tan emotivo, confiesa que algunas de sus oraciones le fueron reveladas en sueños, mientras caminaba temerosa por el monte buscando las vacas de su patrón, agotada por el cansancio de tanto andar se quedaba dormida en medio de la oscuridad, momento propicio para que los (iyas) espíritus del monte le concedieran la sabiduría de la naturaleza, oraciones que protegerían su peregrinaje para no caer en desgracia…

Con experiencias mágicas e inolvidables, doña Antonia empezó muy jovencita en el mundo de la medicina tradicional, se inició curando a sushijos, los santiguaba y la gente veía que era eficiente en sus curaciones, y paulatinamente se fue propagando el don de la señora Antonia en su comunidad, de pronto su casa se había convertido en un amparo para enfermos y cobró notoriedad entre los suyos. Sonriente con tono picaresco comenta que al principio sentía vergüenza curar agente ajena a su familia, sin embargo con el tiempo adquirió seguridad y confianza en sí misma y terminó acostumbrándose, lo más importante se ganó el respeto y la admiración de quienes atiende con esmero y paciencia infinita…

Con 30 años de experiencia, santiguar es ya una costumbre para doña Antonia, se siente feliz y orgullosa haciendo el bien a los demás. Con cierta melancolía y angustiada por el devenir de los suyos, doña Antonia nos cuenta que sus hijos jamás se interesaron por aprender la medicina de sus ancestros, vanos fueron sus intentos y recomendaciones por enseñarles la medicina guaraní y dice “si yo muero mi enseñanza no va quedar pa´ nadie, me gujtaria enseñarlej a mij hijoj, a mij nietoj….” Pero, frente a la negativa de sus Herederos manifiesta la voluntad de enseñar sus oraciones y difundir la sabiduría de medicina tradicional guaraní al que se interese en su arte de curar.

Desde su imaginario manifiesta que la enfermedad del asustado se genera cuando los niños son víctimas de una emoción fuerte, provocada por algún animal como los perros, gallinas, o producidas por algún otro fenómeno cuando sufren un accidente, caída y otros.

Para curar, doña Antonia explica “tengo que santiguar y hacer una limpia con millu. En el mijmo millu sale la forma de perro, agua, gallina, etc, de ese modo, se sabe que ej lo que le asujtó”. “Despuéj, hay que sahumarlo con cigarro y la oración, empezando un díamartej durante trej díaj. Noj damos cuenta que laj wawaj están asustadoj porque lloran, no duermen y se lej mira en el pulso”.

Otra de las habilidades en doña Antonia es mirar la suerte, mucha gente acude a ella esperanzada de que el destino le depare un futuro mejor, “Eso de mirar la suerte también he aprendiu, vienen pa que les saque la suerte cuando ejtan por ir a trabajar, a vecej pa que vayan a trabajar lejoj, a vecej lej va mal, a vecej bien también.

Pa eso también sé leer coca, tenemoj que mirar bien. Pa´ que salga mejor ej día martej y viernej sale maj bien”…

Con la amabilidad y ternura que le caracteriza a doña Antonia, en muchos casos, desempeña como consejera sobre todo aliviando el dolor de los corazones heridos, de esos amores que no son correspondidos, es como el cupido que todo corazón sediento de amor necesita para ser amado.

En especial son mujeres las que acuden a ella, sobre todo quienes son víctimas de violencia intrafamiliar, buscando sosiego a sus males, que necesitan ser escuchadas, comprendidas y apoyadas por otra mujer que tiene la capacidad de escuchar y atender a un pedido clamoroso, que con sus oraciones benditas intenta revertir una situación caótica familiar y brindar la armonía que un hogar necesita. Ella percibe mirando la coca si la pareja le es infiel, o es una persona leal, honesta, sincera por lo que afirma “todo avisa la coquita, hay que poner los nombres entoncej hay que sortearlo si va ser bien esa persona, si la engaña o no si ej la mentira que ejtá hablando, a mí me sale la suertecita sin fallar, bien me va, toditaj la gente me cree que saco la suerte”.

Por la bondad que expresa en sus palabras doña Antonia indica que jamás utilizó su arte de curar para hacer el mal, lo que hace es aliviar la enfermedad ocasionada por alguna maldición, y manifiesta que solo hace el bien con sus oraciones “solamente yo hago calmar el dolor de la brujería santiguo pa que lo calme, pa devolver no, pa´ hacer eso no,solamente pa´ curar, pa´ poner una tranquita pa´ que no le llegue la maldición”.

Disfrutamos a plenitud la compañía de doña Antonia y cuando se disponía a cebar un buen mate el ocaso nos tomó por sorpresa, nuestra escucha daba para más, sin imaginarlo llegó el momento de la despedida en nuestras miradas muchas emociones se tejieron, detener el tiempo imposible, un abrazo bastó para sellar nuestra amistad, entre penumbras aceleramos el paso antes que la noche nos cubriera con su manto, en el trayecto las palabras de doña Antonia repercutían en mis oídos como una letanía que entre susurros se apoderaban de mi mente y me inducían a reflexionar sobre la vida…sobre la medicina guaraní, sobre el poder del legado.

Muchas interrogantes se construían en mi análisis, terminé indagándome a mí misma, por los cambios tan bruscos de realidades socioeconómicas, la pobreza es evidente en la mayoría de los médicos/as tradicionales, doña Antonia es un claro ejemplo de ello, sin embargo la humildad y benevolencia que los abriga los mantiene esperanzados y con una ferviente vocación de servicio a la comunidad.

Con una valentía de hierro frente a los desafíos y a las circunstancias adversas, Doña Antonia no desiste en su fortaleza de seguir luchando por un futuro mejor, sus quimeras las alberga en lo más profundo de su corazón, su inquebrantable labor de sanación persiste pese a los prejuicios de la sociedad que desconoce el verdadero significado del poder de la curación en la medicina tradicional guaraní. Doña Antonia es un símbolo de vida, armonía y equilibrio para su familia y comunidad, es una mujer igual a todas pero especial como ninguna.

Sra.Antonia Velásquez Romero

Médica Tradicional Guaraní

Texto y Fotografía: Shirley López PRODECO