Rastros y Rostros de una Obra Invaluable

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Sentadas en la plaza principal de Alcalá el relato hacia un mundo desconocido empezó, “yo soy doña Martina García Llanos, médica tradicional” dijo, “mucho me gusta curar, es una alegría cuando la gente que curo se mejora” indicó, cuando indagamos sobre sus inicios en la medicina tradicional,se enmudeció por unos instantes antes de responder, la odisea de su pasado la consumió por completo,repentinamente una lágrima se deslizó por su mejilla, por un momento la culpa me invadió, quedé acongojada, mi intención no fue hacerla llorar, sin imaginarlo serví como un paño de lágrimas para que doña Martina enjugara sus penas en nuestra conversación… “yo me he quedado huérfana de papá a mis 12 años, y mi mamita al verse sola nos ha abandonado a mí y a mis hermanitos, no le importamos pues, se ha ido con otro hombre, yo me he terminado de criar con mi abuelito él era curandero, yo era bien curiosa,de una esquinita sabía mirar como mi abuelito se los miraba la suerte en coca para la gente que iba a hacerse curar, por eso es que he aprendido a curar”…

Entre otras de sus anécdotas doña Martina nos cuenta que de niña solía treparse a los árboles, le gustaba sacar las hojas de la tipa (árbol)… “yo cuando era niña me subía a la tipa y sacaba sus hojitas, y con las hojitas jugaba a mirárselo la suerte para mis amiguitas mientras les hacíamos pastar a nuestras ovejitas, igualito que mi abuelito suerteaba las hojitas, así desde niña siempre me ha gustado curar, y mi abuelito al ver que me gustaba lo que él hacía me lo ha mirado mi suerte en la coca y hay ha salido que yo iba ser una buena curandera, y con eso más me ha enseñado mi abuelito a curar, me ha pasado todo su conocimiento”…

Doña Martina con un sentimiento que desbordó de sus adentros se refirió con estas palabras a la persona que le dio un nuevo sentido a su vida… “si tengo que agradecerlo mucho es a un señor que ha llegado a mi pueblo, hace años atrás, nos ha devuelto la confianza en nosotros para que sigamos adelante curando a la gente, yo nunca me voy a olvidar del Dr. Miguel Isola, es un gran señor que nos ha enseñado mucho, con el hemos aprendido sobre varias enfermedades como hay que curar, él nunca nos ha hecho menos, cuando todos nos discriminaban , él ha confiado en nosotros, nosotros somos sus hijos, para nosotros es nuestro padre, estoy muy agradecida siempre lo voy a llevar
conmigo hasta la hora de mi muerte”…“como me gustaría tenerlo delante de mí al Dr. Isola yo lo abrazaría y le diría muchas gracias, le agradezco mucho a él, porque ahora ya trabajo en un centro de salud de Limabamba, la gente me respeta, y todo lo que he aprendido es gracias al Dr. Isola, para mí él es mi padre”… “ojalá Dios quiera que lo vuelvamos a ver, ese sería el deseo que tengo”… Anoticiada por la fama de otra médica tradicional, recorrí las calles de Alcalá hasta encontrarla, la divisé en un salón, en un taller de capacitación para médicos tradicionales, su alegría contagiante amenizaba la reunión…“como esta señorita, yo soy doña Cristina López Gonzales, yo he aprendido a curar a mis 15 años, he aprendido de mis Abuelitos y mis suegros ellos eran curanderos, a mis 15 años ya estaba curando a mis wawitas”…

dona_cristina.jpgOrgullosa doña Cristina aprovechó el momento para contarnos su experiencia cuando le tocó desempeñarse como médica tradicional en el hospital de Alcalá… “cuando trabajaba en el centro de salud me llevaba bien con todos, atendía 150 pacientes por semana, 4 a 5 pacientes al día, no es por alabarme pero a veces tenía más pacientes que los doctores, la gente hacía cola en mi consultorio para hacerse atender”, fue en ese instante que comprendí la fama de doña Cristina, conocidísima y muy solicitada en sus servicios en la población de Alcalá, tanto que su arte de curar es requerido en otras provincias.

La fascinación por saber más de doña Cristina nos condujo a ahondar más sobre su vida… “mire señorita yo he quedado viuda a mis 45 años, ese ha sido el momento más difícil de mi vida”… sollozante y con hondo pesar su alegría se esfumó casi momentáneamente… “pero cuando pensaba que ya todo había acabado ahí ha llegado el Dr. Miguel Isola con PRODECO, hemos aprendido mucho con el, nos ha enseñado, que para aprender nuncaes tarde, mire señorita cuando empezamos con PRODECO éramos 30 médicos tradicionales aquí en Alcalá, algunos ya se han muerto, yo nunca he dejado de asistir a los talleres de capacitación, yo quiero seguir aprendiendo”.

Con una admiración y cariño infinito para quien fuera su mentor, doña Cristina expresó lo siguiente… “el Dr. Miguel Isola ha sido un señor bastante bueno, yo quisiera que vuelva a trabajar, no quisiéramos morirnos sin volver a verlo, él es nuestro padre, él ha cambiado mi vida, desde que mi marido no está, PRODECO ha sido lo más grande que tengo, que Dios siempre les bendiga y que nunca se retire, que siga trabajando con nosotros”.

La medicina tradicional en el departamento de Chuquisaca se ve reflejada en la imagen del Dr. Miguel Isola, por su obra monumental en el desarrollo, la potenciación y vigorización de la medicina de las bases como él lo llamó y propagó en su momento, su ímpetu y la perseverancia de su espíritu lo transportaron en un andamiaje por caminos recónditos y por saberes ancestrales nunca antes explorados, la magnificencia de su alma surcó el germen de un amanecer en la medicina tradicional, fue el impulso que un pueblo sumergido en la clandestinidad necesitaba para comenzar a escribir su propia historia y conquistar su futuro, hoy las actitudes heroicas de un “gran señor” son contadas entre los médicos/as tradicionales, quienes le profesan cariño eterno y son el retrato vivo de su obra invaluable.