Tártago

Nombre científico: 
Rissinus officinalis
Descripción: 

Cálido

Las hojas son muy grandes, de nervación palmeada y hendidas de 5 a 9 lóbulos, de bordes irregularmente dentados; las hojas son alternas, con peciolo muy largo, unido por su parte inferior.

Las flores están dispuestas en grandes inflorescencias, erguidas, que rematan los tallos; en la parte inferior de las mismas están las flores masculinas, con un cáliz, con cinco piezas lanceoladas y múltiples estambres soldados, con forma de columna, ramificada en forma de coliflor.

Las flores femeninas se encuentran en la parte superior de la panícula, con ovario, formado por tres hojas carpelares y rematado por tres ramitas bifurcadas, con papilas destinadas a captar el polen. Florece casi todo el año.

El fruto es globuloso, trilobulado, casi siempre cubierto por abundantes púas, que le dan un aspecto erizado; tiene tres cavidades, cada una con una semilla, grande y jaspeada, de superficie lisa y brillante, rematada por una excrecencia y que contiene una toxina llamada ricina.

Las semillas son muy tóxicas, por la presencia de una albúmina llamada ricina, ya que basta la ingestión de unas pocas para producir la muerte. Es una de las toxinas biológicas más potentes que se conocen.

El aceite de ricino, obtenido por prensado de las semillas y calentado para destruir la ricina, es uno de los purgantes más reputados, debiéndose su acción al ácido ricinoleico; tiene el inconveniente de su desagradable sabor.

Propiedades medicinales: 

Usos en medicina tradicional.-

• Las hojas del tártago, sumergidas en agua caliente, colocadas a la altura de los riñones, cuando están enfermos los desinflaman.

• Las hojas calientes y untadas con grasa de gallina se ponen en la cara cuando hay dolores por neuralgia.

• Las semillas molidas y lavándose la cabeza con esta agua caliente, mata los piojos.

• De las semillas se saca el aceite de ricino, que es un purgante drástico.

Parte utilizada: 

Las hojas y las semillas

Advertencias: 

Las semillas son muy venenosas, y dice que bastan 10 o 12 semillas para matar a un niño, por eso debemos tener mucho cuidado.