Experiencias del médico en el campo

dsc04057.jpg Las experiencias de los médicos universitarios en el campo normalmente no son de las mejores. De acuerdo a normas universitarias, el médico egresado es nombrado para hacer su “Año de provincia” en un pueblo de provincia. De antemano las experiencias anteriores de sus colegas que en la mayoría de los casos son adversas, predisponen una, no muy buena relación, por tanto, el médico comenzará a sentirse incómodo al ver el consultorio vacío, las tarifas, que para el son módicas serán vistas como excesivas.

Por desconocimiento de la cultura cometerá equivocaciones al no respetar creencias y costumbres, así como echar a la basura una placenta, siendo así que placenta y vida se identifican para el campesino…Al final, o estará ausente con mucha frecuencia de su puesto de trabajo, o acudirá a reuniones de gente más o menos asequible entre los vecinos del pueblo, igualmente mal vistos para el campesino.

Sin prestigio, sin dinero, sin instrumentos de trabajo, sin medicamentos suficientes, sin farmacia, sin laboratorio y desconociendo la lengua de sus pacientes, herido en su buena voluntad inicial y en sus ideales, el médico recién egresado recordará con amargura su experiencia de campo y se radicalizará en sus prejuicios de que el indio es ignorante, incapaz de progresar, lleno de absurdas ideas mágicas y cerrado para la cultura. Por su parte el campesino se sentirá insatisfecho por la forma de actuar del médico, por lo tanto, lo que ha pasado en ambos casos ha sido un “choque de culturas”, donde los elementos de la cultura occidental se muestra impotente para tener éxito dentro de la cultura nativa.

Ante esa situación es imperiosa la revalorización de la medicina tradicional, en ese camino, la Organización Mundial de la Salud, desde septiembre de 1978 en Alma Ata y en sus posteriores Congresos, planteo la consigna de “Dar servicios de salud a todos los habitantes del planeta hasta fines del año 2000”. Situación que no se ha conseguido, pero también recomendó “Recuperar al curandero y la partera… hacerlos amigos del médico, instruirlos e integrarlos, porque sólo el pueblo llega al pueblo”. Hasta la fecha se ha avanzado muy poco.

Por otro lado, es un hecho que, a nivel mundial, se está dando un viraje hacia lo natural, hacia el ecologismo, el vegetarianismo; hacia la valoración de los elementos psicológicos como causas y terapias de enfermedades; hacia la medicina verde, hacia diversas medicinas alternativas y hasta es un “modernismo y buen negocio” abrir tiendas de plantas medicinales…

En nuestro país, con motivo del Seguro de Salud Universal se ha hablado de integrar las dos medicinas y de formar e instruir a las parteras que ya existen en las comunidades; pero lamentablemente tampoco hay avances concretos, vemos todavía lejana esta posibilidad, especialmente por la falta de conocimiento, aprecio y respeto casi total de parte del médico formado en las Universidades hacia lo que es lo tradicional, se nota una rivalidad y un prejuicio arraigados tanto del médico hacia el medico tradicional como a la inversa. Parece, que en estas circunstancias y mientras no se cambien las actitudes no habrá integración ni acercamientos posibles.