Escuchar música a volumen alto puede provocar daños auditivos irreversibles

audifonos.jpgEscuchar música a excesivo volumen durante mucho tiempo produce lesiones más graves que las que genera en un instante el motor de un avión al despegar. Los auriculares, ¿culpables o inocentes?

¿Cómo se explica esto? “Las células del oído interno, dice Boccio, tienen capacidad de adaptación sólo cuando el estímulo es limitado en el tiempo y ello depende de factores histoquímicos intracelulares, bloqueo de sustancias tóxicas, radicales libres, etcétera. Por esto la prevención cobra tal importancia”.

Cuando se produce el trauma acústico, las células sufren una especie de “atontamiento”. Si se realiza la consulta rápidamente, en lo que se llama período de ventana terapéutica, se pueden intentar alternativas farmacológicas para sacar a las células de ese estado, aunque no siempre con éxito, explica el doctor. En los otros casos, al haber pasado más tiempo, la injuria celular se convierte en permanente, porque las células pasaron por ese período de lesión reversible y no fueron rescatadas.

Con la música a cuestas

La proliferación de dispositivos portátiles para escuchar música en todo momento, mientras se viaja, se trabaja o estudia, han generado un aumento de consultas por problemas auditivos y permiten pronosticar, salvo que se haga una intensa prevención, una epidemia de sordera prematura en los próximos años.

Un sonido que supere los decibeles recomendables para el humano o que dure más tiempo del aconsejado lesiona las células del oído interno.

¿Importa la forma del auricular que se usa?

En ese sentido: “Se recomienda el uso de modelos que se coloquen sobre las orejas en lugar de aquellos que se introducen en el oído, ya que los primeros tienden, de por sí, a disminuir los ruidos externos. Existen, inclusive, nuevos dispositivos diseñados para garantizar una mayor tasa de supresión del ruido externo, lo que favorecería la escucha a menor volumen”.

Reduciendo el daño

El oído humano tolera como máximo 80/85 dB (decibeles) durante un período máximo de 8 horas antes de que comience a producirse el daño en las células del oido interno, explica Boccio. Y ejemplifica: “Cuando estando cerca de una persona que escucha un dispositivo musical portátil, podemos oír la canción que está sonando, se ha superado claramente esta intensidad. Esa es una forma fácil de darse cuenta, por ejemplo, de que debemos decirles a nuestros hijos que bajen el volumen”.

El doctor Boccio sugiere tres cosas “simples”:

Cambiar el tipo de auriculares, intentando elegir siempre los que cubren la oreja por fuera.

Mantener el volumen bajo: una buena guía es usar el volumen a la mitad de lo que permite el dispositivo.

Limitar el tiempo de escucha o protegerse. Es importante dar a los oídos períodos de reposo; en discotecas o recitales, donde el volumen suele ser excesivamente alto o molesto, es recomendable usar tapones en los oídos.

Fuente: http://www.oxigenobolivia.com/o2/salud/o2qid9221