El peligro del VIH para los bebés: las madres con el virus que les amamantan podrían contagiarles

119160-620-282.jpg La lactancia materna es una de las experiencias que con más cariño recuerdan la mayoría de las madres con el paso del tiempo, una etapa que, sin embargo, se puede convertir en un gran problema para aquellas mujeres con VIH y una situación económica precaria.

La transmisión durante el embarazo de madre a hijo ha disminuido a menos del 1%La transmisión del virus de madre a hijo representa entre el 15% y el 30% de los casos de infección por VIH en el mundo y la lactancia materna es una de las principales vías de transmisión vertical en los países sin recursos económicos, según recuerda GeSIDA, el Grupo de Estudio del SIDA.

Mientras que la transmisión durante el embarazo y el parto ha disminuido a menos del 1% con la administración de terapia antirretroviral y medidas de profilaxis, la trasmisión vertical durante la lactancia ocurre entre un 7% y un 15% de los recién nacidos no infectados.

Este riesgo puede prevenirse por completo evitando la lactancia, sin embargo no todas las familias pueden permitirse los entre 9 y 15 euros que cuesta, cada 20 días, la leche maternizada con la que se alimentan los bebés durante los primeros meses de vida.

“Cuando no se puede amamantar al bebé aparecen un montón de problemas, sobre todo económicos, porque no todas las madres tienen los recursos suficientes para financiar la lactancia”, explica el doctor Luis Fernando López Cortés, de la Unidad Clínica de Enfermedades Infecciosas, Microbiología y Medicina Preventiva del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla.

El Proyecto CORTESía ofrece gratis la leche maternizada en 38 hospitales españoles, y sus impulsores quieren exportarlo a América Latina y Europa del EsteEl doctor López Cortés es el impulsor del Proyecto CORTESía, gracias al cual más de 100 madres con VIH de 38 hospitales españoles se benefician de leche maternizada gratuita durante los seis primeros meses de vida del recién nacido para prevenir la transmisión del virus a sus bebés.

“Hace unos años, a las pacientes con VIH se les recomendaba no quedarse embarazadas, tanto por la posibilidad de trasmitir a los hijos la infección, como por problemas de salud, ya que sabíamos que en el plazo de pocos años, la paciente iba a fallecer”, cuenta este experto.

Sin embargo, a partir del año 96 “todo esto cambió radicalmente” y los tratamientos médicos permitieron reducir “drásticamente” tanto los ingresos hospitalarios como la mortalidad, de manera que la supervivencia en pacientes con VIH correctamente tratados iguala prácticamente la supervivencia del resto de la población.

En los últimos 5 años —explica— “se ha visto que estos tratamientos no solo tienen un beneficio importante sobre las pacientes, sino que la posibilidad de transmitir a los recién nacidos la infección del virus del sida es excepcional siempre y cuando estén controladas durante todo el embarazo”.

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