La presión arterial puede ser tan letal como el VIH Sida, advierte un estudio

presion.arterial.jpg Ambas enfermedades pueden también ser tratadas y manejadas como enfermedades crónicas a través de una combinación de tratamiento farmacológico y cambios de estilo de vida, pero los autores de un nuevo informe publicado en ‘International Journal of Epidemiology’, expertos en política social, desarrollo internacional, salud pública y VIH, plantean que la hipertensión podría ser la nueva epidemia como lo fue el VIH.

El profesor Peter Lloyd-Sherlock, de la Universidad de East Anglia (UEA), Norwich, Norfolk, Inglaterra, y los profesores Shah Ebrahim y Heiner Grosskurth, de la Escuela Londinense de Higiene y Medicina Tropical (LSHTM), en Reino Unido, dicen que el hecho de que la hipertensión es una enfermedad no transmisible y los factores de comportamiento asociados a ella, como la obesidad, la falta de ejercicio físico y una dieta deficiente, hacen que sea difícil convencer a los financiadores y los contribuyentes ayudar a las personas que “comen y fuman demasiado”.

POCO CONTROL DE LA PATOLOGÍA

De hecho, su investigación revela que Sudáfrica tiene el índice más elevado de presión arterial alta entre las personas de 50 años y más que cualquier país del mundo en cualquier momento de la historia. Gracias al análisis de los datos de una gran encuesta, vieron que el 78 por ciento de los participantes en Sudáfrica dio positivo en presión arterial alta o hipertensión pero menos de una de cada diez personas estaban controlando con eficacia su condición con medicamentos.

El estudio tiene como objetivo llenar un vacío crucial en la comprensión acerca de la prevalencia, los conocimientos, las posibles causas y el tratamiento de la presión arterial alta, la principal causa de muerte en el mundo, en países de ingresos bajos y medios. Sus autores, entre los que también están investigadores de la OMS, el Instituto de Neurociencias en Padua, Italia, y la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en Reino Unido, advierten de las consecuencias potencialmente “catastróficas” para la salud de las personas y el bienestar si los esfuerzos globales y nacionales para hacer frente al impacto de la presión arterial alta no se transforman de inmediato.

Fuente: Oxigeno